Pintadas, amenazas y falta de protocolos: cómo abordar la violencia escolar

Javier Pinto, socio fundador Fundación Enebro, advirtió que las pintadas amenazantes que aparecieron en escuelas “son algo totalmente nuevo que no está en los protocolos”.
Javier Pinto, socio fundador Fundación Enebro, de Moreno, consideró que las pintadas amenazantes que se multiplicaron en escuelas de todo el país durante las últimas semanas son el reflejo de “chicos que gritan que algo les pasa”, por lo cual recomendó un abordaje social de la cuestión que apunte a “pensar nuevas herramientas para las nuevas problemáticas que tiene la sociedad”.
El directivo explicó que los chicos “están todo el tiempo comunicando, con el lenguaje que tienen a mano. La necesidad de pertenecer, de ser reconocidos, de dejar de ser fantasmas y pasar a ser alguien es lo que buscan. Entonces, Las pintadas en las escuelas de las últimas semanas son un grito. Son chicos que gritan que algo les pasa”.
Frente a esta problemática, la escuela “hace lo que puede con herramientas de hace 10 ó 15 años atrás que ahora no sirven. Por caso, en aquel entonces no estaban las redes sociales. Lo que está pasando ahora es algo totalmente nuevo que no está en los protocolos”, sostuvo.
En diálogo con el programa AM, del Canal Somos de Flow, Pinto indicó también que es necesario un abordaje social de la violencia: “para que esto no se repita, tienen que trabajar la escuela, la familia y el Estado y pensar en nuevas herramientas para las nuevas problemáticas que tiene la sociedad. Hoy, el acto punitivo viene primero ¿pero después qué hacemos?”.
El suicidio en menores
Otra situación conflictiva que abordó Pinto tiene que ver con el suicidio de menores de edad: aseguró que en los últimos tiempos se ha incrementado la cantidad de casos. Y consideró que las condiciones sociales que vive el país ayudan a esta suba.
No obstante, enfatizó: “siempre hay salida, aún hasta en los casos que parecen imposibles. Primero, hay que pedir ayuda y si es necesario insistir en la búsqueda de esa ayuda, porque hay casos que son muy complicados y tal vez un solo abordaje no alcanza. Ser conscientes que el proceso que viene después de pedir ayuda puede llevar tiempo”.
Asimismo, advirtió que se sigue considerando que el suicidio es un tema de salud mental, “pero no es solo eso: es un tema social también. Por ejemplo, la escucha es social. Y para eso alguien tiene que entrenarse. Familia y profesionales tienen que trabajar en equipo”.
“Hay muchos chicos que quieren hablar, que están solos y están frente a muchos problemas todos los días. Los chicos hablan mucho entre ellos, y muchas veces el pedido de ayuda va hacia un par que tal vez está más complicado que el que la pide. O a lo mejor ese par no sea el más adecuado. Los chicos se abren continuamente pero los que no quieren dar respuesta son los adultos”, comentó. Y destacó que hablar “es sanador. En la Fundación Enebro buscamos que la persona se adueñe de su propia historia”.
Por último, reconoció que el suicidio sigue siendo un tema tabú, aunque aclaró: “estamos en un proceso de cambio. La sociedad adolece de desinformación sobre muchos temas. El suicidio es uno de ellos. Por eso, hay que respaldarse en ONG’s que sean referentes del tema”.